martes, 6 de agosto de 2019

Se cumplen 14 años de esta editorial de Jorge Rulli que parece dicha hoy







Preservar la esencia revolucionaria del peronismo

Un recuerdo de 1958: La primera reunión plenaria de la Juventud Peronista en el Sindicato de Empleados de Farmacia.


En estos períodos preelectorales le permitimos a la memoria que vuelva hacia la experiencia del pasado. La primera elección que recuerdo es la del 23 de febrero de 1958 en que fue elegido Frondizi Presidente. Nosotros desde la Juventud Peronista en aquel entonces, propusimos la abstención y el voto en blanco, desconocimos a John William Cooke como conducción del peronismo y lo repudiamos por sus relaciones y acuerdos con los políticos de la UCRI, la Unión Cívica Radial Intransigente, negamos como verdaderas las cartas y las directivas de Perón que avalaban el voto a Frondizi y nos abroquelamos en posiciones muy duras y ortodoxas, negándonos al diálogo y tildando de traidores a los que proponían el voto positivo. En eso estábamos, decididos a no abandonar las posiciones insurreccionales y preservar la esencia revolucionaria del Peronismo, tal como decíamos entonces, cuando un mensajero especial que conocíamos de Corrientes y Esmeralda, un lugar tradicional donde solíamos reunirnos, nos entregó en mano una carta que el propio Perón nos dirigía. Esa carta impactó muy fuerte en mi vida y creo que podríamos reconstruirla casi íntegra en un esfuerzo de la memoria. En ella Perón nos decía algo así como... "queridos compañeros de la Juventud Peronista, valoro las luchas que llevan y la lealtad que siempre han demostrado, pero debo decirles que las directivas de votar en las próximas elecciones al Dr. Frondizi son auténticas y ha sido mi decisión y la de este Comando Superior la de respaldar su candidatura para evitar mayores sufrimientos a nuestro pueblo y contando con el compromiso del Dr. Frondizi de que muchas de las reivindicaciones sociales por las que luchamos, en especial en relación a las organizaciones del Movimiento Obrero, serán satisfechas convenientemente. No obstante ello quiero decirles que son ustedes la reserva ética y estratégica del movimiento y que son para mí el equivalente de lo que fuera para Napoleón la Guardia Imperial. Por lealtad, la capacidad de lucha y la abnegación que han demostrado hacia mi y hacia el Movimiento, yo los eximo de ahora en más de cumplir mis directivas". Uff... ¿qué hace uno a los 17 años con semejante responsabilidad? En principio, suspendimos la campaña del voto en blanco y aunque no votamos a Frondizi, dejamos al menos de vituperar a quienes siguieron las directivas de votarlo...
No mucho después, a fines de ese mismo año 58, ya recuperado por los trabajadores el Sindicato de Empleados de Farmacia y gracias al entusiasmo y al compromiso de su máximo dirigente Jorge Dipascuale, pudimos reunir a todos los grupos u comandos de la Juventud Peronista en el viejo edificio del Sindicato en la calle Rincón y por primera vez darnos una dirección común y colegiada. Debíamos ser más de trescientos los militantes convocados que nos íbamos presentando entre nosotros, los nombres de los comandos referían a epopeyas comunes de las luchas habidas... General Valle, Coronel Perón, 17 de Octubre, Primero de Mayo, Alianza de la Juventud, etc. y evocaban a la vez años de aislamiento y en especial de autonomía, autonomía política de todo aparato partidario, rebeldía institucionalizada, modos casi anarquizantes y obstinados de no recorrer tutelas ni jerarquías... y de pronto, en medio de las presentaciones alguien se manifestó como Juventud del Partido Justicialista... Hubo un silencio pesado y todos nos volvimos mas sorprendidos que molestos para ver al extraño al que no conocíamos... Era para nosotros en aquel entonces una cuestión de honor no estar afiliados a ningún partido si éramos la Guardia Imperial, esa a la que Napoleón conocía hombre a hombre y a la que el conductor le permitía transgredir las propias órdenes, si pretendíamos cambiar el mundo... ¿cómo íbamos a ser parte de un mero instrumento político generado para una circunstancia electoral? Mirábamos al extraño de Mataderos con cierta candorosa sorpresa, nunca había conocido yo al menos, crecido en esa época de proscripciones y de la primacía absoluta del Movimiento y de los Sindicatos, nunca había conocido a alguien que estuviera afiliado a un partido político... El silencio se prolongó largamente, y trescientos pares de ojos observaron largamente a Brito Lima, que aún no había alcanzado por supuesto la fama de pistolero y de ladero de Menem que alguna vez llegó a tener, mientras trataba él, de justificar lo extraño de estar en el PJ.
Bien, vayamos ahora al presente. Recupero estos recuerdos lejanos, y tomo aún más conciencia de los cambios habidos, cuando apropósito del proceso sobre la compra de votos en el Senado, el fallo del juez Daniel Rafecas hace mención al desfile de legisladores por el departamento de Cantarero para retirar el sobre con la miserable paga que recibieron por haber hecho pedazos el contrato social que los había llevado al Parlamento. Los registros de las llamadas telefónicas son abrumadores, no sólo quedaron registradas aquellas que realizaron para llegarse hasta el departamento y ser recibidos, sino también alguna realizada desde la misma casa de Cantarero, aprovechando la estadía para realizar uno que otro llamado personal. Desvergüenza, desparpajo, sentimientos de impunidad, falta de escrúpulos, desprecio absoluto por quienes lo votaron...
Me temo que un sector aprendió duramente luego del escarmiento del 20 de diciembre a ser más prudente, que no realizaría nunca mas la torpeza de festejar públicamente la aprobación de leyes que enajenan el patrimonio nacional o la de ganar elecciones parlamentarias haciendo sentar a sus asesores en el lugar de diputados ausentes... Pero, me pregunto ¿hasta dónde habrá llegado el cambio?
Muchas veces nos hemos referido desde este micrófono a la Clase Política, pero vale preguntarse si existe esa clase, es decir, si lo que llamamos clase política en un sentido vulgar ¿se configura como clase? Es una buena pregunta y yo respondería en principio que sí, que se configura como una clase, que tiene la capacidad de reproducirse al igual que una clase, que su modo de abroquelarse cuando uno de sus miembros es agredido y no importa de qué partido se trata, nos refiere a un estrato de raros privilegios en que existe un fuerte sentimiento de cuerpo, un sentimiento d cuerpo que les permite cerrar filas y protegerse en códigos comunes y en escalones escalafonarios tan fuertes como el temor a quedar afuera de ese círculo que refiere a la política entre comillas y al privilegio del manejo de la cosa pública y que sobrentiende un distanciamiento cada vez mayor con el común de la población.


Estamos en manos de una fogoneada corporación de funcionarios.

Ya no es la Cleptocracia del menemato, ahora es una fogoneada corporación de administradores y funcionarios en el manejo de la cosa pública, hombres que aprendieron a no sacar los pies del plato, que tienen olfato para responder con prontitud internas del Poder, que como alguna vez recomendó Chacho Álvarez, escriben frases cortas y yo añadiría que no arriesgan palabras ni tienen pensamientos más largos que sus frases. Gerentes, operadores, diputados y senadores, administradores todo terreno que hace años dejaron de soñar y de tener ilusiones. La estrategia de permanencia y reproducción de estos administradores pasa por hacer lo menos posible, al menos de lo importante, y por lo contrario mucho de lo accesorio, es decir el arte de reproducirse sin riesgos y sin orgasmos que no sean los elementales al duro ejercicio del Poder.
De esa manera evaden todo sentimiento de responsabilidad por la situación recibida que no sienten que sea un problema a resolver, al menos por ellos...
Ese estado de alejamiento de la realidad, de extrañamiento del país real hace que el funcionario se nos manifieste como un mero observador y hasta como una víctima más del sistema al igual que quién lo interpela: el ciudadano común. El miembro de esta clase política funcionarial nada puede hacer, supuestamente, para cambiar la situación de los servicios públicos privatizados, el modelo biotecnológico de exportación de comodities o el poder creciente de las cadena agroalimentarias... se sobreentiende sobrevuela en todo momento una inexorabilidad que lo excede, que va mas allá de su persona, y como él trata de ser moderadamente feliz y disfrutar ese pedacito de purgatorio que ha conquistado por ser parte de un equipo de antiguos compañeros de militancia, ni siquiera se interroga sobre su responsabilidad personal...
El resultado de tanto extrañamiento es que el Estado persiste en abandonar sus funciones, el Estado se ausenta de su rol y deja, lo que es peor, a los protagonistas de la vida civil dirimiendo como pueden sus batallas... De hecho la sociedad aumenta su fragmentación y vemos como en ausencia de un Estado regulador y revolverdor de conflictos, se enfrentan los pacientes y los médicos, los taxistas y los piqueteros, etc. La pérdida de conciencia del rol del Estado en la Sociedad hace que nos enfrasquemos en luchas sectoriales sin reclamar a los verdaderos responsables. Aún peor todavía, un extendido y falso autonomismo, intenta pasar facturas al Estado en cada crimen que sufre la Sociedad y así escuchamos que a los chicos del Puente o a los de Cromagnón los asesinó el Estado, cosa que sin dejar de ser verdad, es también un modo de inculpar a la clase política y sobre todo de continuar astillas al Estado quebrado...
¿Qué hace el Banco Mundial ante ese panorama de una sociedad civil enfrentada a la enorme responsabilidad de resolver tantísimo problema? Pues, aprovecha para canalizar créditos y subsidios y fortalecer las redes de ONG tipo Poder Ciudadano y Fundación Vida Silvestre. ¿Y quién aprovecha esos créditos sino la misma clase política que se replica de un lado y de otro del mostrador público del Estado ausente?

Cuando ese funcionario "progresista", acosado en su sensibilidad por el espectáculo de los chicos de la calle o de los desempleados, necesita periódicamente vivir el cambio como una experiencia que generalmente refiere a los remotos años de la juventud y a los ideales extraviados, organiza una gira turística o diplomática por Cuba o por Venezuela. Cuando vuelve ya seguramente los pequeños malestares de la conciencia se aquietaron, y sólo queda la disposición para continuar siendo un cuadro eficiente.

La clase política no es solamente bipartidista como algunos creen. La clase política es una clase política, contiene hijos y entenados, contiene a aquellos que se gastan en el uso del poder y también a los que se preparan para ejercerlo. Existen fuertes tensiones en su seno, pero nunca tantas como las que existen entre la clase política y el resto de la sociedad. Pensemos como y qué caro pagaron las asambleas barriales de 2002 el terrible error de considerar que los partidos políticos de izquierda no eran parte de la clase política y que por lo tanto no les cabía el "quesevayantodos". Esos dirigentes fueron absolutamente funcionales a su clase cuando destruyeron sistemáticamente a esas asambleas y ahora más de uno se encuentra en importantes puestos de poder...

Yo tengo algún amigo de la clase política y yo quiero a mis amigos, soy amigo de mis amigos, pero también soy hombre con conciencia de mis deberes y responsabilidades. Mis amigos me reclaman apoyo y les hago saber que después de octubre conversaremos, pero es que te necesitamos ahora, me dicen... No pueden comprender, no pueden sentir el rechazo profundo que provoca en el simple ciudadano este modo de hacer política y no importa el partido ni las variantes de izquierda o de derecha de que se trate, que las diferencias no son tantas y que en última instancia todas son funcionales a un mismo sistema. Dicen los observadores que jamás se evidenció tanto rechazo, tanta agresividad de los oyentes de radio o de los entrevistados por los medios en cualquier lugar hacia la clase política, sin embrago todos y no sé porque razón, todos los analistas están seguros que esa ira habrá de diluirse en los conflictos diarios que enfrenta la sociedad argentina y que no se expresará en las urnas sino que se resolverá en las diversas y coloridas opciones que el poder nos anticipa en las próximas elecciones... No falta mucho para comprobarlo.


Jorge Rulli - Horizonte Sur - Radio Nacional - 6 de agosto de 2005

No hay comentarios:

Publicar un comentario