MENSAJE A LA JUVENTUD
En lo profundo, el
problema argentino es un problema de generaciones: la vieja generación
demoliberal burguesa que puja por subsistir y la nueva generación evolucionista
que anhela imponer otras formas de vivir y progresar. La decisión en esta lucha
de generaciones está en el tiempo. El futuro es de la juventud y si no mediaran
otros factores, la supresión biológica aseguraría el triunfo a los jóvenes. Sin
embargo, hay que acelerar el proceso, porque la evolución del mundo no espera.
He ahí la función de una juventud que tenga conciencia de la hora que vivimos y
de la misión que le corresponde.
Pocos pueblos en
el mundo han alcanzado la madurez política del argentino y pocos, en su
conjunto, saben como él lo que quieren, pero nunca, en la historia política
argentina se ha presenciado una manifestación mas monstruosa de falta de
respeto a la voluntad popular, con el cinismo de afirmar que se lo hace en el
nombre y defensa de la democracia.
Es preciso
comprender que nuestro país está viviendo horas decisivas y que, de las
soluciones que se alcancen ahora dependerá el futuro que podrá ser venturoso o
luctuoso, según seamos capaces de proceder con grandeza para luchar por los
intereses de la Patria o nó. La juventud, a quien corresponderá ese futuro,
tiene también la responsabilidad de asegurarlo.
Nada estable y
duradero puede fundarse sobre la mentira, por eso frente al caos institucional
de la República, los mismos culpables de provocar el desequilibrio y la
miseria, se sienten ahora alarmados por la situación y aconsejan los mayores
desatinos, sin percatarse que el Pueblo Argentino ha evolucionado lo suficiente
como para que sus palabras no le suenen a sarcasmo. Esa evolución nos lleva
imperceptiblemente pero de manera firme hacia la revolución y no habrá fuerza
capaz de evitarla. Por el camino del Justicialismo, se ha de realizar en
nuestro país el fatalismo evolutivo. Es evidente que ha terminado en el mundo
el reinado del imperio buegués y que comienza el gobierno de los pueblos. Con
éllo, el demoliberalismo y su concecuencia el imperialismo, han cerrado su
ciclo.
Ante la tragedia
que vive el país, ha llegado el momento en que la vanguardia de la Patria,
representada por su juventud, se una y organice para alcanzar el más alto grado
de preparación compatible con su misión y la grave responsabilidad que le
incumbe. Para alcanzar tan alta finalidad es indispensable que la unión y
solidaridad juvenil se realice en forma indestructible, con un alto sentimiento
de Patria, una absoluta determinación de imponer nuestra doctrina y una firme
resolución de vencer. Sólo en la fortaleza y decisión de tornarse invencibles,
se puede basar la seguridad de la liberación del Pueblo Argentino. Cuando la
juventud esté unida y organizada, cuando en poco tiempo pueda ser ejemplo de
disciplina peronista, se encontrará en condiciones de luchar en todo terreno y
el éxito de la etapa final del proceso argentino estará asegurado. Debemos
demostrar al mundo que nos observa, lo que puede la firme actitud de un Pueblo
cuando su lucha está fundada en los sagrados principios de la justicia, de la
libertad y de la soberanía.
La Patria reclama
en estos días la inquebrantable decisión de la juventud de luchar por ella.
Todo sabremos cumplir con nuestro deber ante la Historia, si estamos animados
de una profunda fé peronista, si realmente nos decidimos a luchar por el Pueblo
y si estamos resueltos a enfrentar cualquier sacrificio.
Madrid, 5 de junio de 1963
Juan Perón

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